korfmann-kl.jpgManfred O. Korfmann nació el 26 de Abril de 1942 en Colonia y murió el 11 de agosto de 2005. Fue un arqueólogo alemán. Como colaborador escolar en Beit Jala/Belen, empezó su gran interés por la Anatomía. Decidió seguir con sus estudios, Prehistoria e Historia Antigua además de Anatomía en la Universidad de Frankfort y la universidad americana de Beirut. Se graduó en 1970 en Frankfort del Meno. Desde 1971 a 1972 fue investigador en esa misma universidad con el proyecto de cartografiar África. Entre el año 1978 y 1982 fue investigador en el DAI Berlin.

En 1980 obtuvo la licenciatura y fue profesor privado en Fráncfort del Meno. Obtuvo en 1982 la cátedra de prehistoria e historia antigua en la Universidad de Tubinga. En 1988 el gobierno turco le otorgó un permiso exclusivo para excavar. Durante la campaña de excavación de Troya bajo la dirección Korfmann, fueron excavados 13.240 metros cuadrados por 370 científicos.
Se ha cuestionado el trabajo de Schliemann y el trabajo de Korfmann en la ciudad baja de Troya, ha demostrado su importancia (de la que antiguos historiadores dudaban) y el papel que jugó en el área mediterránea, la Troya de la Edad del Bronce.
En 2001 y 2002, se produjo un gran debate el mundo científico sobre sus descubrimientos. En Tubinga, en febrero de 2002, Korfmann dijo sus conclusiones antes de los trabajos científicos realizados sobre Troya. El punto principal de la discursion fue el tamaño real de Troya de la Edad del Bronce. La excavación de agosto 2003 en Troya apoyó la teoría de Korfmann. «Troya era mucho más grande de lo que se aceptado hasta ahora, y mis excavaciones lo pueden demostrar», afirmó el arqueólogo.
En 1996, Korfmann, ayudó al establecimiento de un parque histórico nacional en Troya y dos años más tarde la UNESCO dijó que el sitio arqueológico era Patrimonio de la Humanidad. El científico aceptó en 2004 la nacionalidad turca de manos del gobierno de Turquía, por sus contribuciones a la nación. Y añadió Osman a su segundo nombre. Debido a Korfmann, el interés por Troya ha aumentado enormemente. Las excavaciones de Korfmann reavivaron otra vez el entusiasmo por el mito de Troya. El deseo de Korfmann ha sido que las excavaciones continuaran. A finales de agosto 2005 trabajaban en Troya, unos 45 científicos, la mayoría de la Universidad de Tubinga. Korfmann tenía la esperanza de que el gobierno turco cumpliera su deseo de construir un museo en Troya. También, en 2001, hubo una gran exposición sobre Troya en Stuttgart, llamada "Troya, sueño y realidad". La exposición llegó a alcanzar los 800.000 visitantes.
Aparte de las excavaciones de Troya, también ha realizado excavaciones en otros lugares, como el Cáucaso y Asia Central.
Murió de cáncer de pulmón, el 11 de agosto de 2005, a la edad de 63 años, en su casa de Ofterdingen, ciudad cercana a Tubinga.

Los datos actuales sobre la ciudad de Príamo

Tras los estudios de Carl W. Blegen (1932-1938) y, en especial, de Manfred Korfman (a partir de 1988), no existe hoy en día ninguna duda acerca de la existencia de un importante centro de la Edad del Bronce en Hisarlik, identificable con la Troya de las fuentes antiguas. La ciudad se originó algo antes del 3000 a. de C., pero su verdadera historia de la ciudad de Troya II (2500-2200 a. de C.), cuando su superficie crece al menos hasta los 9.000 metros cuadrados de la ciudad y tiene elementos propios de una sede de carácter principesco, como la impresionante rampa de acceso al recinto. Aquella Troya dominaba el estrecho paso de los Dardanelos desde una buena posición: la bahía de Besika, a los pies la ciudad, era el último refugio invernal para las naves en ruta hacia el mar Negro, en espera de corrientes y unas muy buenas condiciones climáticas. Esta posición estratégica la convirtió imprescindible en la red comercial que unía a las sociedades mediterráneas y orientales con los ricos territorios asiáticos del mar Negro.
Troya II fue destruida por un incendio, pero nuevas fases (Troya III, IV y V, 2200-1800 a. de C.) demuestran su continuidad, que dobló su superficie. Tras un nuevo incendio, surgió Troya VI, la verdadera edad de oro de la ciudad, contemporánea del mundo micénico. Son bien conocidas sus impresionantes murallas de sillares, pero recientemente se ha identificado también una auténtica ciudad baja, protegida por un complejo sistema de fosos y murallas que delimita un área urbana de más de 200.000 metros cuadrados. Pudo llegar a albergar 10.000 habitantes. Troya VI parece haber sido devastada por un seísmo entre 1300 y 1250 a. de C.; fue reconstruida inmediatamente después (Troya VII-a) y quedó completada hacia el 1200 a. de C. Esta parece ser la que sufrió el asedio micénico, lo que en parte se constató arqueológicamente por la reducción del perímetro de la ciudad baja, la construcción de un nuevo foso y el hallazgo de objetos de uso bélico (concentraciones de proyectiles de honda, puntas de flecha, etcétera). Troya VII-a fue destruida por un gran incendio y, aunque se reedificó (Troya VII-b y c), fue abandonada hacia el 1100 a. de C. Tan solo algunas ocupaciones eolias estuvieron en el lugar a partir del siglo VIII, hasta que en el siglo III a. de C. se erigió una nueva ciudad, que pervivió hasta época tardorromana.

¿Qué aportan sus estudios?

Los estudios realizados y sobre todo con el magnífico artículo de M Siebler, arqueólogo, y F. Montanario, filólogo, de Arqueo 8, han sido las excavaciones recientes del equipo dirigido por Manfred Korfman, autor del artículo que nos sirve de fuente y contenido en la revista Dossiers d´Archeologie Neolithique, las que han aclarado y actualizado la realidad de Troya al añadir a Troya toda la parte baja de la ciudad. La Troya cantada por Homero no era sólo la ciudad, sino que existía además una ciudad baja, defendida por importantes murallas, que formaba parte del conjunto de Troya. Con ello la Troya VI ha visto multiplicada por 10 su extensión, y por tanto, su importancia.
Algo parecido sucede con Micenas, el turista visita la ciudad del monarca de Micenas. Sin embargo, la ciudad llana, situada fuera de las murallas y apenas señalizada, pasa por completo desapercibida. Y uno se va de Micenas convencido de que Micenas fue la modesta fortaleza que ha visitado, cuando la realidad fue muy otra.
Comencemos a imaginar la vida en la Troya que iba a terminar conquistada, aunque no destruida, por las huestes micénicas. Paseémonos por sus murallas, como si estuviéramos allí. Fíjese el lector en los resaltes antes indicados. Están hechos tallando las piedras. Teniendo en cuenta que no se manejaban aún herramientas de hierro, esto tiene un indudable mérito.
Marcos 4ºA
Alex 4ºA
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